El canario rizado padovano surge en el norte de Italia (la ciudad de Padua, o Pádova, en italiano, se encuentra en esa zona del país europeo), tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial. La génesis de la raza es consecuencia del la cruce selectivo de ejemplares de canario milanés y de canario moñudo.

El plumaje del rizado padovano presenta las siguientes características: en la espalda, un ancho manto de plumas rizadas, que caen de manera simétrica hacia ambos costados del ave y cubriendo, aproximadamente, las dos terceras partes del dorso del canario; visto de frente, en seguida, se observa una suerte de jabot de plumas rizadas que se extiende desde el vientre, por el pecho, hasta el cuello, donde forma un collarín típico; en los flancos, se presentan dos alerones de plumas rizadas y largas, que, encorvándose hacia arriba, sobrepasan la línea del lomo. La presencia de los genes de canario moñudo hace que se desarrollen ejemplares con moña; en caso de poseerla, la misma debe ser centrada y simétrica, tapando parte de los ojos y del pico. Se admiten todas las coloraciones lipocrómicas y melánicas.

Las patas otorgan un aspecto de suma fortaleza y sus muslos están bien cubiertos de plumaje.

El largo, del pico a la cola, no puede ser inferior a los 18 cm, ni mayor a los 19.

 

 

ESTANDAR DEL RIZADO PADOVANO

SOBRE EL RIZADO PADOVANO

 
          La moña es uno de los aspectos más difíciles de esta raza, ya que se ha comprobado  que esta característica no es perfectamente compatible con el plumaje rizado, lo que se concreta en el hecho de que a pesar de la selección efectuada, siguen apareciendo ejemplares con calvicie en la nuca. El porcentaje es mayor en el Padovano que en otras razas en el que – con razón – el estándar prevé  que los rizos del cuello estén en forma de un collar, con lo que inevitablemente aumenta la tendencia a curvarse incluso las plumas de la cabeza, con el resultado de dejar la nuca más o menos descubierta. El cuello liso atenúa mucho esta tendencia, por este motivo las moñas de calidad aparecen en un porcentaje mucho mayor en el Fiorino que en el Padovano.
¿Cómo se puede obtener una buena moña si el ejemplar de cabeza lisa tiene un cráneo pequeño y estrecho? Una buena moña necesita necesariamente una buena “base de apoyo”. Para conseguir hacer cabezas grandes, anchas y redondeadas, no hay que temer emparejar un par de ejemplares de cabeza lisa. No hay ningún problema. Los defectos en los ejemplares de cabeza lisa son más fáciles de corregir echándolos a criar entre ellos que no emparejándolos con un ejemplar moñudo. Esta es mi experiencia.
En lo que respecta al collar, nunca emparejo dos ejemplares que ambos tengan un collarín muy bueno, pero hago las parejas con un ejemplar provisto de un buen collar con otro que o casi no tenga o que lo tenga incompleto. Emparejando dos ejemplares con un buen collar se obtienen canarios con collares demasiado altos y voluminosos, que estropearán los rizos del pecho o Jabot y el cuello.
Cuando un Padovano tiene un gran collar por la parte delantera,  sucede a menudo que “tira” de algunas plumas de la parte superior del Jabot algunas plumas  y provoca la creación de un pequeño agujero en el medio del mismo. Es el  famoso agujero u hoyo de la parte superior del Jabot. Es un efecto secundario, causado por los collares. Pero nada serio. Que no entre el pánico debido a esto, y continuemos  obteniendo  jóvenes  con esta característica.
Por lo demás, las cosas de siempre, las parejas se deben hacer habitualmente mediante la compensación (los defectos de uno deben ser compensados por las cualidades del otro), pero es mejor cuando se pueden emparejar dos ejemplares excelentes.  Es también válido para el Padovano  el emparejamiento de nevado con intenso, aunque intenso en estos canarios significa de plumaje apretado. En esta raza en particular los canarios válidos para la reproducción no siempre son válidos para los concursos. Un canario con collar incompleto o sin collar no puede alcanzar más de 89 puntos (de acuerdo con los criterios de enjuiciamiento vigentes); los canarios con plumaje nevado (más vaporoso y voluminoso) son los que casi siempre suelen ganar en los concursos; los canarios con unos rizos de la espalda pobres o ausentes y otros defectos en el plumaje, pueden ser utilizados como reproductores cuando tienen un buen tamaño, una buena cabeza y un buen cuello. La experiencia me ha enseñado que es más fácil corregir los defectos del plumaje o poner un collar a un Padovano que no lo tenga, corregir los rizos de la espalda, poner bien las plumas del abdomen que eliminar los defectos de la cabeza, del cuello y de la talla. En conclusión, los Padovanos destinados a las exposiciones son una cosa y los destinados a la reproducción otra, aunque pueden (y  deben) emparejarse entre sí.
       Un pequeño truco: cuando tenemos un pollo nuevo con  moña, con un buen collar (lo que de hecho bastante difícil) para evitar que el cuello, durante la fase de la muda, al crecer, roce con la parte posterior  de la moña (las plumas del collar aumentan de longitud subiendo y las de la moña crecen bajando) y todo ello en un espacio pequeño, quitamos  a finales del mes de julio las plumas de la parte trasera del cuello, para permitir que la moña crezca con regularidad. Una vez que la moña está completa, las plumas del cuello crecen sin obstáculos ni interferencias. Lo que hemos hecho ha sido conseguir que estás dos características de desarrollen en dos fases diferentes. Cierto es que si el collar fuese exactamente como está previsto en el estándar de la raza, bajo, a la altura del ala, este consejo no serviría. Por desgracia, en la actualidad existen  muy pocos cuellos, por eso nos vemos obligados a hacer de la necesidad virtud.
Hasta el final de la muda difícilmente se puede decir que pollos van a conservar su calidad, y esto es válido para todas las razas rizadas. Un canario maravilloso en julio puede que ya no lo sea en noviembre. Hasta el final de la muda los canarios están en una voladera donde dos veces por semana se les pone una bañera con un poco de glicerina líquida o una pizca de bicarbonato de sodio.

LA SELECCION DE LA MOÑA

Este artículo es traducción de una parte del libro Canaricoltura de Umberto Zingoni.

La moña es un carácter mendeliano autosómico dominante. Por este motivo los canarios provistos de moña son en casi su totalidad heterocigóticos, porque se obtienen del cruce de ejemplares con moña con otro sin moña para evitar el riesgo de ejemplares homocigóticos en los que la moña resulta patológica.

Refiriéndonos a la moña normal hay que decir inicialmente que su peor enemigo es el surco retroocular (o surco detrás del ojo).

El surco retroocular es debido a una doble fila de plumas situadas detrás del ojo, en la región del tímpano, las cuales en ciertos casos se desvían de la dirección que siguen normalmente hacia abajo para unirse a las plumas de la mejilla, y van hacia arriba. Se forman así dos pequeñas crestas de plumas, una detrás de cada ojo.

Estas crestas están más desarrolladas en los machos y en las razas grandes. Hay más tendencia a formarse en los canarios rizados, sobre todo en el Padovano.  

El moño consiste en una anomalía del folículo de las plumas del vértice de la cabeza, las cuales, en lugar de dirigirse hacia atrás, se dirigen hacia los lados, más o menos como los pétalos de una margarita. Dejando aparte las diferencias entre las diversas razas moñudas, se considera que una moña está bien formada cuando sus plumas caen regularmente alrededor de la cabeza, formando una moña redonda o un poco elíptica en el sentido de la longitud de la cabeza. Si esta corona de plumas nace en una cabeza con plumas regulares tendrá la máxima posibilidad de mantenerse simétrica y estar bien hecha.

La dirección de las plumas de una cabeza sin moña es un carácter genético, y por lo tanto también lo es la cresta.

Si una moña genéticamente bien hecha sale en una cabeza con cresta, ésta, en parte se insinúa bajo las plumas de la moña, que provienen del centro de la cabeza, y las mantiene más o menos levantadas. La moña adquiere una forma que ningún estándar de las razas moñudas reconoce como correcto. De aquí la importancia fundamental que tienen los ejemplares consort con una cabeza regular, sin crestas u otras irregularidades.

Si queremos obtener ejemplares con buenas moñas, formadas correctamente según el estándar de la raza y que por detrás se fundan perfectamente con las plumas del cuello debemos disponer de dos características genéticas correctamente expresadas en el fenotipo. Uno es una moña bien formada (plumas que nacen del centro e irradian en todas direcciones), y este carácter lo porta exclusivamente  el ejemplar moñudo, y el otro carácter es una buena cabeza del ejemplar consort: no debe tener crestas y debe estar provista de plumas largas que tiendan a dispersarse lateralmente formando cejas dirigidas hacia abajo.

Si la distribución de las plumas de la moña es regular, la moña resultará más o menos grande y más o menos correcta dependiendo de las siguientes dos condiciones:

1.- La moña será más o menos amplia si las plumas del vértice de la cabeza son más o menos largas, es decir si tienen la propiedad de crecer mucho. La longitud de tales plumas depende de la longitud del plumaje en general del pájaro. No existe ningún pájaro de moña grande con plumas cortas. El crest, la raza con mayor moña, tiene un plumaje muy largo.

El carácter genético pluma larga lo pueden aportar ambos progenitores y en base a la longitud de la pluma heredada,  el hijo tendrá una moña de diferente amplitud y  más o menos correcta, porque las plumas de la cabeza responde simultáneamente al factor “longitud del plumaje” y “dirección del folículo”.

2.- La moña se deforma con la presencia de las crestas. Este carácter es cuantitativo y puede ser portado por ambos progenitores y los hijos serán más o menos vistosos y desfigurarán más o menos la moña.

Como las crestas son más evidentes en las razas grandes y en los machos, en las razas que deben tener la cabeza lisa su presencia es un defecto más grave en la hembra que en el macho. Una hembra con crestas debe ser excluida de la reproducción a no ser que tenga otras cualidades excepcionales.

En lo que respecta al Padovano que es una raza de gran tamaño, es fácil darse cuenta que las crestas tienen una presencia y una evidencia mayor que en otras razas. Es probable que este hecho, al menos en parte, dependa de dos factores: el primero es que en las razas rizadas las plumas tienen más tendencia a curvarse que en las de plumaje liso; el segundo factor puede ser que en la formación del Padovano contribuyó mucho el antiguo Milanbianco, en los que la cresta estaba muy desarrollada.

En cualquiera de las razas moñudas, si el criador posee un ejemplar con moña defectuosa, pero con otros caracteres corporales excelentes que desea transmitir a los descendientes, como un buen cuerpo,  puede usarlo cruzándolo con un consort de cabeza excelente para  sacar buenos consort que tengan una cabeza conforme al estándar y un buen cuerpo. Estos consort se cruzarán con ejemplares de óptima moña con el fin de obtener buenas moñas y cuerpos mejorados, ya que el consort no hereda nada del carácter “dirección del folículo de las plumas de la moña”.

Hay criadores que para obtener buenos consort, cruzan dos ejemplares moñudos con un moño perfectamente formado, partiendo de que un buen moño solo puede estar sobre una cabeza lisa bien hecha, que puede ser heredada tanto por los hijos consort como los corona. De este cruzamiento se obtendrá un 25% de ejemplares consort y otros tantos homocigóticos con pésimas moñas, pero indispensables si al año próximo solo se quieren obtener ejemplares moñudos, los cuales no se resienten para nada del susodicho moño patológico.

Es indiferente que el macho o la hembra sean coronas o consort. Quien dice lo contrario se basa en las opiniones de otros que por simple casualidad han obtenido mejores resultados de un modo respecto de otro.

 

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